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Tito Puente

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TITO PUENTE: LOS COMIENZOS DE UN ÍCONO

Tito Puente nació en el Harlem Hospital de Nueva York el 20 de abril del 1923. Sus padres fueron Ercilla y Ernesto Puente. Emigraron de Puerto Rico y se hicieron ciudadanos estadounidenses por el Acta Jones de 1917, el cual otorgó ciudadanía norteamericana a todos los residentes de Puerto Rico, que se había convertido en un territorio de los EEUU a raíz de su guerra contra España.

Ernesto “Tito” Puente creció en Manhattan y “El Barrio” del Este de Harlem, también conocido como Spanish Harlem. Los ritmos de rumba, conga y samba causaban revuelo cuando era estudiante de primaria, y artistas como Xavier Cugat, Carmen Miranda y Miguelito Valdes ascendieron a la estratósfera de la música popular americana gracias a la radio y el cine.

Durante ese periodo, El Barrio se encontraba en medio de una renovación de cultura y música boricua. El jóven Tito vivía a tan sólo dos cuadras del trovador reconocido Rafael Hernández, el compositor del himno “Lamento Borincano,” y estudió piano bajo la tutela de su hermana Victoria.

Estudió secundaria en Cooper Junior High, mientras los directores de las orquestas de jazz como Benny Goodman, Count Basie y Duke Ellington estaban renovando los panoramas culturas para su generación. Escuchando a las grandes orquestas americanas con un oído y a la pegajosa música cubana de la calle con el otro, Puente se alimentaba de una combinación única de influencias. La orquesta cubana Casino De La Playa fue especialmente influyente para Tito.

“Miguelito Valdes cantaba con Casino De La Playa. Su banda tenía tres saxofones y dos trompetas, y en esos tiempos se me hizo muy moderno,” Puente recordó en 1984 para una entrevista que se llevó a cabo en San Francisco. “Fueron mi mayor influencia de la música latina, al igual que Arsenio Rodríguez, el rey del guaguancó. Cuando yo era un poco mayor, Machito y Mario Bauza llegaron a ser mis mentores e influyeron mi formación musical de una manera decisiva.”

Tito recibió el apoyo de sus padres para entrar a la farándula, y empezó a hacer presentaciones bailando con su hermana menor, Anna, como parte del grupo comunitario Stars of the Future, un grupo que presentó shows para aficionados en La Milagrosa Iglesia Católica, ubicada en 115th y Lenox Ave de Harlem. Tito también estudiaba piano, sax alto y batería, y escuchaba jazz mientras músicos reconocidos como el trombonista puertorriqueño Juan Tizol se destacaron tocando en la orquesta de planta del Cotton Club, que fue dirigida por Duke Ellington.

“Estaba muy afortunado de haber nacido en Spanish Harlem,” afirmó Tito en 1984. “Durante mi juventud estaba rodeado de músicos de jazz, y durante mi adolescencia conocí y llegué a tocar con maestros de la talla de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y Bud Powell. Los sonidos de mi barrio en ese entonces fueron jazz y Latin.”

Considerado un niño prodigio, Puente fue inspirado a tocar batería después de escuchar la ejecución experta de Gene Krupa en el tema “Sing, Sing, Sing” de Benny Goodman. Mientras tanto, otros bateristas como Louie Bellson y Buddy Rich llegaron a ser estrellas, y el papel del baterista se hizo más importante. No solamente marcaba el tiempo sino también podía impulsar las energías de toda la orquesta. Dos grandes bateristas puertorriqueños que triunfaron en el jazz e inspiraron a Tito fueron Willie Rodríguez, miembro de la orquesta de Paul Whiteman, y Humberto Morales, hermano del pianista Noro Morales.

A los 15 años, Puente hizo su debut profesional con una banda que tocaba para la alta sociedad en Miami Beach, Fla. Un año más tarde, sustituía por Humberto Morales en el Stork Club como parte del grupo de Noro Morales. Esta presentación resultó ser clave en su decisión de dejar sus estudios en la preparatoria Central Commercial High School para convertirse en músico profesional.

Otro baterista de su barrio, cuyo nombre fue Carlos Montecino, le enseñó los fundamentos de los timbales y el arte sutil del baqueteo, una técnica clave en el danzón cubano de donde surgieron las pailas (timbales). Nada se le escapó mientras tocaba con los mejores…Noro Morales, José Curbelo, Pupi Campo y más tarde, Machito y sus Afro-Cubans.

A principios de los ’40s, Puente hizo sus primeras grabaciones con la orquesta de Vincent López mientras tocaba de manera temporal con diferentes bandas. Fue en 1942 cuando ingresó a Machito y sus Afro-Cubans como integrante oficial en 1942. Pero dejó todo en pausa de repente cuando la Marina Americana lo llamó a hacer su servicio militar, en medio de la Seguna Guerra Mundial. En 1945 ya concluida la guerra, la Marina le dio de baja con un Reconocimiento Presidencial. A su regreso a Nueva York, descubrió que Uba Nieto lo había reemplazado en la Orquesta de Machito. Empezó a trabajar con la Orquesta Copacabana de Frank Marti, entre otros, hasta que llegó a ser director musical de la Orquesta de Pupi Campo en 1947.

En la época posguerra de Nueva York, Puente se empeñó en crear su identidad musical propia. Empezó a hacer arreglos musicales con una orientación moderna, incorporando técnicas musicales que aprendía con una beca para veteranos llamada G.I. Bill en la prestigiosa escuela de música Juilliard. Estudiaba composición, orquestación, y el método musical Schillinger. Llegó a llamar la atención de manera positiva mientras crecían su conocimiento y sus experiencias, al igual que su ambición y sus ganas incansables de trabajar duro. Estaba creciendo también en el ámbito musical, sintiéndose inspirado por los sonidos progresivos del maestro de jazz Stan Kenton.

“Stan fue mi mayor influencia para mis composiciones de orquesta. Siempre quise una banda que se pareciera a la de Kenton pero con ritmos típicos latinos. Él también tuvo mucha influencia de nosotros, a él le encantaron mi banda y la orquesta de Machito.”

Fue el promotor legendario Federico Pagani, quién empujó a Tito hacia un perfil más alto cuando le ofreció una temporada tocando cada domingo por la tarde durante 1948 en los Alma Dance Studios (el cual se convirtió un año más tarde en el Palladium Ballroom). Con músicos de la banda de Campo, Puente inició un conjunto llamado Picadilly Boys, con un elenco instrumental parecido a el de la banda de Arsenio Rodríguez band, con tres trompetas y una sección de ritmo.

Los Picadilly Boys no duraron mucho pero a Tito le motivaron a separarse de Campo a principios del 1949 para formar su propia banda. Acompañando por colegas como Jimmy Frisaura, su trompetista desde hace mucho tiempo, Puente preparó un repertorio que consistía mayoritariamente de instrumentales del cancionero pop americano. Tito Puente y sus Mambo Boys hicieron su debut en El Patio Club de Atlantic City, Nueva Jersey. Inspirándose en el sonido de Kenton, Puente inventó un sello musical distintivo que bautizó “metales rítmicos.”

Poco a poco su banda y su visión musical crecieron pero fue hasta que conoció al cantante cubano Vicentico Valdés que encontró el camino para hacer su sonido más distintivo. Cuando Valdés, nacido en La Habana, llegó a Nueva York, ya era estrella en Cuba por ser integrante del reconocido Septeto Nacional al igual que su hermano Alfredito. En septiembre 1949, Valdés cantó como invitado especial con la banda de Puente en el Palladium con su versión del bolero “Tus Ojos,” el cual dejó a todos muy impresionados. George Goldner, un empresario aficionado de la música bailable, los vio y los firmó a su nueva disquera Tico Records.

Puente entró al estudio durante noviembre con una orquesta completa, pero su primer éxito fue el resultado de una sesión improvisada que llegó a ser bautizada como “Abaniquito.” El locutor Dick “Ricardo” Sugar la difundió en su programa radial y la tocó todas las noches. Gracias a ello, la fama de Puente y Valdes creció.

De pronto, el Palladium estaba impulsando la popularidad de los ritmos de mambo y chá chá chá, gracias a las presentaciones de las orquestas de Machito, Tito Rodríguez y Puente que tocaban ante llenos totales. Empezaron a llegar las celebridades del cine y de la música como Marlon Brando, Frank Sinatra, Marlene Dietrich y muchos más. Crearon una rivalidad amistosa además de toda una escena musical, mientras el Palladium llegó a ser conocido como “La Casa del Mambo.”

“Una de las cualidades que teníamos en aquel entonces fue las ganas de competir. Tu forma de vestir, de arreglar, de tocar y de ensayar…todo eso combina para crear música excelente. En esos días, la orquesta de Machito se subía al escenario, tocaba un set brillante y causaba mucho revuelo. Después, Rodríguez tocaba e intentaba superarlo. Y yo estaba al lado del escenario, alistándome para hacer ‘negocio’ también. ¿Quién resultó ganador? El público.”

Fue su disco “Vibe Mambo” de 78 rpm, editado por la disquera Tico, dónde el vibráfono hizo impacto como instrumento destacado en la música latina. Puente había introducido el vibráfono a la música latina en 1949 con “Por Tu Amor,” una de sus primeras grabaciones para Tico. Pero con “Vibe Mambo,” Tito realmente se identificó con dicho instrumento, tal y como Lionel Hampton lo hizo en el jazz.

En 1950, Puente firmó con RCA Victor y lanzó su éxito contundente “Ran Kan Kan.” Con su nuevo pianista Charlie Palmieri (hermano mayor de Eddie) a bordo, tuvo éxitos como “Babarabatiri” y “El Rey Del Timbal.” El siguiente año, un joven percusionista cubano llamado Mongo Santamaría se integró a su orquesta, creando un vínculo vibrante.

En 1953, Valdés se separó de la orquesta por un pleito con Puente después de unos contratiempos en Los Ángeles relacionados con el pago. Pero Puente seguía más fuerte que nunca, insistiendo que su música no necesitaba cantante principal, que un coro fuerte podía ser más que suficiente. No tuvo vocalista líder hasta 1956, cuando Santitos Colón se integró a la banda. Ese mismo año, logró una innovación importante gracias a una sugerencia de Frisaura, la cual se manifestó a la perfección en su disco “Cuban Carnaval.”

“Fue mi orquesta que colocó la sección de ritmo en frente de la banda. Anteriormente con las bandas americanas, ellos siempre estaban detrás de los otros músicos. Hasta fue así con Machito. Era difícil dar señales a los demás músicos, entonces Jimmy dijo, ‘¿Por qué no te paras en frente con los timbales para que todos te puedan ver?’ Y desde entonces, las secciones de ritmo de las orquestas latinas se paran en frente. Al cabo y al fin, la gente baila con el ritmo y el compás de las percusiones, y nosotros innovamos eso.”

Puente transformó el papel de los timbales, fusionando técnicas de la batería tradicional al instrumento. Destacándose por los percusionistas Mongo Santamaría, Willie Bobo, Carlos ‘Patato’ Valdés, Cándido Camero y Johnny Rodríguez, “Cuban Carnaval” fue un escaparate de percusiones, con temas de la talla de “Pa’ Los Rumberos” y el debut de la clásica chá chá chá “Que Será.” La composición y el trabajo en conjunto fueron excelentes, pero fueron estos saltos creativos que aportaron algo extra a su música.

Tito logró un gran hito en 1957 cuando el gobierno cubano, impulsado por Mario Bauza, lo reconoció durante una ceremonia que rindió homenaje a los mejores músicos cubanos de los últimos 50 años. Fue el único músico extranjero que recibió este reconocimiento entre muchos gigantes de la música cubana como Ernesto Lecuona.

Fue el precursor perfecto para su obra maestra, Dance Mania, a finales de 1957. La sección de ritmo tuvo un cambio radical cuando Mongo Santamaría y Willie Bobo se separaron de la banda para tocar con Cal Tjader en San Francisco. Después, sus percusionistas constaban de Ray Barretto, Julito Collazo y Ray Rodríguez. Endulzando su sonido era la voz de Santos Colón, quién había sido vocalista líder para el director cubano de orquestas José Curbelo. Tito elaboró todos los arreglos musicales para Dance Mania, el cual mostró una pléyade de estilos – montuno, guaguancó, mambo, chá chá chá y bolero.

Siempre ambicioso, estaba decidido a realizar su visión y hacer de este álbum un gran éxito. “RCA Victor no sabía que hacer conmigo. Me dejaron en un estante. Yo era vanguardista, grabando todas esas cosas. Pero yo gritaba hasta que dijeron, ‘¡Concédele al pequeño Cesar lo que quiere!’” Entonces regresé al estudio e hice los discos Cuban Carnival y Dance Mania. En aquellos tiempos, las disqueras tenían ejecutivos de repertorio quienes intentaban convencerte a grabar todo tipo de cosas. Hice discos con cuerdas, guitarras y Cha Cha at Grossinger’s. Pero yo era tan necio que al fin me dejaron hacer lo que yo quisiera.”

Su productor y ejecutivo de repertorio en RCA fue el legendario Herman Díaz, Jr. Durante los 1940’s y ‘50s, supervisó grabaciones influyentes de Pérez Prado, Noro Morales, Tito Rodríguez, Harry Belafonte, Los Indios Tabajaras y Esquivel por la disquera. Ayudó a convencer a su compañía a editar discos en estéreo y en alta fidelidad ortofónica. También fue conocido por sus inclinaciones hacia el pop y jazz americano. Su uso de dimensiones ambientales y de estéreo para crear movimiento sónico fue innovador. En 1953 RCA compró Webster Hall en Nueva York, un teatro conocido por sus grandes cualidades acústicas y lo convirtió en su estudio principal de grabación para la Costa Este.
Tito Puente grabó 15 álbums para RCA Victor y su música tuvo amplia difusión en el mercado pop americano, la cual lo convirtió en uno de las estrellas “crossover” de mayores ventas de su época. A lo largo de sus más de 60 años de carrera, Tito grabó más de 100 álbums y llegó a ser una gran influencia para las fusiones de los ‘60s y los ‘70s de la música salsa con el rock latino.

Fue coronado el Rey del Mambo a finales de los ‘50s por el promotor Bobby Quintero en el Manhattan Center luego de ganarle a Pérez Prado, quién era famoso en todo el mundo, en un concurso donde el público votaba por su banda favorita. Seguía siendo el Rey hasta el final y recibió numerosos premios, reconocimientos y diplomas. Trabajaba duro para establecerse como una figura trascendente cuyo carisma y habilidad no solamente levantaron su música, sino también a su gente.

“Es más difícil permanecer en la cima que llegar hasta ahí,” afirmó en 1984. “Cualquiera pueda hacer un disco y llegar a ser muy popular de repente. Lo más difícil es mantenerlo a través de los años. Cuando la gente viene a verte, el 90 por ciento de las veces no estarán viendo los mismos músico quienes grabaron la canción original contigo, pero ellos solo te califican según tu presentación más reciente. Si no la armas para la gente…como me decía Willie Bobo, que en paz descanse, ‘Cuida lo tuyo o no llegarás a ningún lado.’”

En el aniversario 90 de su nacimiento, el lanzamiento de Quatro: The Definitive Collection, rinde tribute a un innovador de la música latina del siglo XX. Un ícono cuya influencia es profunda y sigue vigente en este nuevo milenio. Santana lo honró con sus versiones de “Para Los Rumberos” y “Oye Como Va” que se convirtieron en éxitos del rock de los ‘70s. Después de escuchar esta colección en estuche, estoy seguro que estarán de acuerdo…¡este es un regalo perfecto de cumpleaños!

---- Jesse (Chuy) Varela