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SIMÓN DIAZ

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Pocos artistas encarnan de manera tan completa el espíritu popular de sus propios países como lo hace Simón Díaz de Venezuela. Por más de 50 años, este versátil artista ha sido un nombre familiar en la radio, la televisión y el cine venezolano, trabajando como actor, comediante y presentador. Sin embargo Díaz es mejor conocido por su música. Un cantante, compositor y arreglista legendario, Díaz es uno de los artistas más populares de América Latina quien ha escrito cientos de canciones que celebran la vida en sus amados llanos venezolanos. Sus composiciones, que resultan notables por sus hermosas melodías y el sencillo ingenio de su poesía llanera, son también canciones que se han vuelto perdurables en el cancionero latinoamericano.

Así como Willie Nelson, su equivalente estadounidense, la sencilla música de Díaz ha sido interpretada por los grandes -desde Celia Cruz hasta Plácido Domingo. “Caballo viejo”, su melodía folclórica más popular, funcionó como base musical para “Bamboleo”, el éxito mundial de los Gipsy Kings –llevando así su música a muchos fans que nunca antes habían siquiera escuchado de su nombre.

Ahora y por primera vez, Simón Díaz le trae directamente su prodigioso catálogo de canciones al público estadounidense con el lanzamiento de Mis canciones/My Songs el 10 de mayo bajo el sello disquero World Village/Harmonia Mundi USA. Su debut discográfico en los Estados Unidos contiene nuevas grabaciones de 15 de sus canciones más famosas incluyendo “Luna de Margarita," "Flor de mayo", "El alcaraván”, "Clavelito colorado" y "Caballo viejo”. Díaz también realizará una gira por los Estados Unidos, con fechas confirmadas en el Berklee Performance Center en Boston, el Carnegie Hall en Nueva York y el Gusman Theatre en Miami (con más fechas para el resto de la temporada 2005/6), y él no podría estar más feliz.

“Me siento muy honrado por todas estas cosas que me están ocurriendo en la vida, a mi edad”, dice Simón. “Tocar en el Carnegie Hall, a mis más de setenta años, es una bendición que nunca imaginé”.

Efectivamente, ha sido un largo camino desde el pequeño pueblo venezolano de Barbacoas donde nació y creció. Nacido en 1928, Díaz estuvo inmerso tanto en la música como en la vida campirana desde niño. Barbacoas era un pueblo ganadero y, como en cualquier parte en donde los llaneros se reúnen, resonaba con su música y sus tradiciones– y el joven Simón las absorbió.

“En Barbacoas la gente se reunía por la noches para cantar y contar historias”, recuerda Díaz. “Fue ahí donde empecé a aprender música. Aprendí a improvisar escuchando a la gente cantar coplas y tonadas. Esta música llanera se convirtió en muy importante para mí. Fueron los inicios de mi educación musical”.

La formación musical de Díaz prosiguió en casa, en donde su padre le enseñó lo básico. Dice Simón: “mi padre tocaba el cornetín en la banda del pueblo. Él era un músico nato que me animó a aprender y a desarrollarme. De niño aprendí a tocar el cuatro (la pequeña guitarra española de cuatro cuerdas), así como a componer y cantar mis propios boleros”.

Ya para sus 17 años, Díaz tocaba de manera regular con la Orquesta Matamoros en el pueblo cercano de San Juan de Los Morros. Él empezó con ellos como asistente pero en poco tiempo llegó a convertirse en su vocalista, cantando boleros, tangos, guarachas y otros estilos populares de la época. Él obtuvo bastante éxito, pero el ambicioso joven quería ir por más y en 1949, a la edad de 20 años, Simón Díaz partió hacia Caracas –siendo parte de una migración interna en el país que cambiaría el rostro de la Venezuela moderna.

En la capital, el joven proveniente de los llanos consiguió un trabajo como empleado de banco y se inscribió en el turno vespertino de la Escuela Superior de Música, en donde continuó su educación musical. “Estudié ahí durante seis años con Vicente Emilio Soto, el profesor de música más famoso de Venezuela”, nos cuenta Díaz. “Después de cinco años, empecé a realizar mis propias composiciones, tonadas y merengues venezolanos. A veces la gente me preguntaba porqué me quería dedicar a la música del campo, y era por que yo soy de ahí y esa era la música que yo sentía por dentro. Siempre fue una parte importante de quien soy. A mí me inspira la gente, el trabajo, la tierra, la materia prima y la ley de la naturaleza, así como las cosas simples que alguna vez fueron importantes. Esas tonadas que compuse siendo estudiante fueron más tarde utilizadas para enseñarles composición a otros estudiantes. Por lo que me gusta decir que yo no soy el creador de la tonada, pero sí su defensor”.

El éxito escolar solo marcó el principio de la larga carrera de Díaz. Ya hacia mediados de los años cincuenta, Simón Díaz era una figura familiar en la radio venezolana; un comediante cuyo encanto campirano y su gran inventario de canciones lo convirtieron en una presencia reconfortante para la nación que se encontraba en rápido proceso de urbanización. Su programa El llanero, vio nacer a su perdurable personaje del astuto muchacho del campo que se muda a la capital. El mordaz sentido del humor de Díaz y su inmutable sentimentalismo conectaron de inmediato con los habitantes recién llegados a la ciudad, quienes a su vez se identificaron con el éxito de Díaz. Fue así como sus grabaciones y apariciones en la radio se convirtieron en la banda sonora de una joven nación en movimiento.

Díaz llegaría a intercambiar su éxito en la radio por una carrera en cine e incluso en teatro, que le llevó a protagonizar 5 películas (sin mencionar múltiples papeles secundarios) y varias obras de teatro. Sin embargo, la televisión fue la que convirtió a Simón Díaz en un nombre familiar en Venezuela. La carrera en televisión de Díaz comenzó en 1960 con el exitoso programa La Quinta de Simón. En este programa, él repitió su personaje de llanero para un público más amplio, lo cual marcó el inicio de una odisea de 40 años en la pantalla chica y que se extendió a lo largo de 12 programas muy populares – en su mayoría dedicados a promover la música y las tradiciones venezolanas.

Uno de estos programas, Contesta por Tío Simón, fue el que le dió a Díaz su apodo: “Tío Simón”. El programa, que estuvo al aire durante 11 años durante los setenta y los ochenta, educó a los niños sobre la música y el folclor venezolano y fue el más popular e influyente en la carrera de Díaz. “Estoy feliz de haberle llegado a tanta gente con mi música”, dice Díaz. “Cuando músicos jóvenes me dicen que los he inspirado a aprender más de la música venezolana, sé que he hecho algo positivo”.

Con su larga y distinguida carrera, Díaz ha inspirado a muchos artistas a cantar sus canciones. Tantos, de hecho, que sus canciones más queridas como “Tonada de luna llena” a veces son confundidas con canciones populares. La lista de intérpretes de su música es tan larga e impresionante que parece un compendio de los artistas más importantes de la música internacional: Mercedes Sosa, Caetano Veloso, Rubén Blades, Ivan Lins, Cheo Feliciano, Joan Manuel Serrat, Tania Libertad, Ry Cooder, Ray Coniff y los antes mencionados Celia Cruz, Gipsy Kings y Julio Iglesias. Sin embargo, si hay algún intérprete por quien Díaz se siente más honrado es Plácido Domingo. “Quiero muchísimo a Plácido, no sólo por sus grabaciones, sino también por que viajó a Venezuela para cantar conmigo en 1991. Ese fue uno de los grandes momentos de mi vida”.

De hecho Díaz ha recibido múltiples reconocimientos, desde doctorados honoris causa de parte de dos de las universidades más importantes de Venezuela, hasta la prestigiosa “Orden del Libertador, que es el máximo galardón que otorga el gobierno venezolano y Díaz es el único artista a la fecha que lo ha obtenido. El año pasado la cadena de televisión A&E Mundo realizó un programa especial biográfico de una hora sobre su carrera, el cual fue transmitido en toda Latinoamérica. Aún así, Díaz minimiza sus logros con su característica modestia. “Yo no soy el compositor venezolano más importante”, afirma de manera tajante. “Soy uno entre tantos. Por ejemplo: Hugo Blanco, Aldemaro Romero, Luis Laguna, Inocente Carreño, Juan Vicente Torrealba – todos ellos son mis colegas. Lo más importante para mí es representar a Venezuela”.

“Estoy muy feliz de venir a los Estados Unidos, pero esta felicidad no es sólo mía, es también de mi país. Yo soy quien soy y no puedo separar mi persona de mi música ni de mi herencia cultural. Quiero darle a mi público– tanto para el angloparlante como para el venezolano– un reflejo del amor, la hermandad y la solidaridad que crearon Venezuela. Estoy orgulloso de mi país y orgulloso que esta es la primera vez que habrá un concierto de arpa y maracas venezolanas en el Carnegie Hall. Estoy haciendo historia”.

"La musica de Simon Diaz, es mas que el sentir del campo venezolano, su voz y melodias son un estado mental. Ademas de componer canciones que le han dado la vuelta a el mundo entero"
Julio Briceno de Los Amigos Invisibles.