RAFAEL de UTRERA

View this page in English

El flamenco, quizás más que cualquier otro tipo de música, es un gusto adquirido. Intensamente enraizado en la tradición y la tierra españolas, esta música pudiera parecer a veces impenetrable para la gente de afuera; un terreno reservado sólo para especialistas y aficionados. Aún así, en años recientes los estadounidenses se han ido acercando al flamenco. Atraídos por su pasión y teatralidad, nos hemos ido convirtiendo en sofisticados consumidores de esta música, saboreando la experiencia con el tipo de entusiasmo que generalmente le reservamos a un raro vino fino o un rioja añejo.

Probablemente de los tres componentes principales del flamenco – la guitarra, el baile y el canto – la verdadera apreciación de lo que muchos consideran el alma de la música, el arte del cantaor flamenco, es el más desafiante. Y tampoco todo es debido a la barrera del lenguaje. Los lamentos, los atenuados sollozos y los gritos del cantaor de flamenco pueden ser absolutamente hechizantes. Les presentamos a Rafael Usero Vilches – alias Rafael de Utrera – uno de los más accesibles, versátiles y auténticos cantaores que han llegado a este lado del Atlántico en muchos años.

A sus 32 años, de Utrera se ha convertido ya en uno de los cantantes más consagrados de su generación. Rafael creció en el pueblo de Utrera cerca de Sevilla, donde absorbió el flamenco de primera mano en la popular peña de su padre. A sus diez años, Rafael ya realizaba presentaciones por toda Andalucía con un grupo de jóvenes cantantes el cual incluía a su hermano Juan Luis. Pero Rafael tenía el talento natural y la ambición necesaria para convertir este pasatiempo en una carrera profesional. Él optó por presentarse en tablaos más grandes en Sevilla y Barcelona hasta que llamó la atención de la conocida bailaora de flamenco Cristina Hoyos, quien invitó al joven cantante a la gira mundial de su compañía en 1997.

Desde entonces, él nunca ha mirado hacia atrás y ha trabajado con prácticamente todas las grandes estrellas del flamenco y participado en multiples giras. Él ha acompañado a varios de los grandes, desde reconocidos bailaores como Farraquito, Carmen Lozano, Joaquín Cortés y Eva Yerbabuena hasta leyendas de la guitarra como Tomatito y Paco de Lucía. El año pasado durante su presentación en el Festival de Flamenco USA 2003, Rafael le demostró al público estadounidense su versatilidad al cantar acompañando al vanguardista bailaor de flamenco Israel Galván, así como a la gran Manuela Carrasco, cuyo estilo de baile es mucho más tradicional. Rafael fue capaz de hacerles un juego perfecto a las presentaciones de estos dos grandes del flamenco.

Aunque si bien él es un brillante acompañante, de Utrera es un solista consagrado. Su tono dulce y rasposo proyecta un registro y matiz asombrosos – capaz de un desgarrador grito o de un sensual susurro por igual. Con este poderoso instrumento, de Utrera es uno de esos raros tipos de cantaor, de los que puede llenar y regir el escenario solo, así como cautivar al público sin ornamento alguno. Él es el cantante de flamenco que el público estadounidense estaba esperando.