MÁRTIRES del COMPAS

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“Las únicas armas de destrucción masiva que no encontraremos nunca, serán las del hambre y la injustícia.”
Chico Ocaña

Para ser considerado música “tradicional”, el flamenco es un género tremendamente expansivo e incluyente. Y desde sus orígenes, siempre ha sido así. A pesar de que nadie sabe a ciencia cierta su origen preciso, la mayoría de los académicos concuerdan que fue una combinación de tradiciones musicales españolas, gitanas, árabes y judías que se conjuntaron en lo que fue el crisol de culturas del sur de España del siglo XVI. Aunque con el tiempo los gitanos de Andalucía se convirtieron en los custodios del flamenco, a través de los siglos ellos siempre fueron rápidos para adoptar y adaptar nuevos sonidos y así impulsar la música hacia delante. Tan sólo en los últimos 25 años, el flamenco ha asimilado incesantemente cantidad de influencias extranjeras, que van desde sonidos árabes, africanos y latinoamericanos, al jazz, el blues y el rock. Pocos grupos encarnan tan bien la transformación contemporánea del flamenco como lo hace Mártires del Compás, el vanguardista grupo sevillano que regresa a las costas estadounidenses el próximo 9 de agosto con su álbum No Papeles /No Papers , que marca su debut con la disquera World Village, así como con una gira por los Estados Unidos.

Durante los últimos años, Mártires del Compás ha estado empujando los límites del flamenco tradicional. Flamenco Billy, es el celebrado debut de Mártires en 1995. Ellos trajeron consigo a la fiesta su flamenco billy un sonido nuevo y más arraigado, así como un punto de vista más callejero.

“Para mí ‘flamenco billy’ es la descripción del sonido de los Mártires,” explica el vocalista y letrista Chico Ocaña. “Describe al flamenco que está en la frontera. Algo un poco más crudo, que sólo se puede aprender en ‘la Universidad de la calle’. Lo que nos diferencia a nosotros de otros grupos, es que ellos “rumbean”, lo cual es sólo un estilo. Nosotros interpretamos el auténtico flamenco de varias maneras diferentes: soleas, bulerías, fandangos, etc. A pesar de que nosotros somos payos (no gitanos) y de que somos músicos autodidactas, hemos estudiado y aprendido diversos compases y palos. Venimos de Andalucía, donde lo único que importa es que uno le tenga respeto a la música y que la interpretes bien. Si tocas bien serás aceptado sin importar quién seas. Así es que cuando mezclamos nuestra música con el blues o el rock o algún ritmo africano, sigue surgiendo de la base misma del flamenco. Siempre estará el flamenco primero antes que nada”.

La vida en la frontera, tanto de manera musical y cultural, es un concepto muy cercano a Ocaña, quien se crió en el pequeño pueblo costero de San Roque, el cual servía de acceso a Gibraltar. “Yo nací en la frontera,” se ríe. “¡A 14 millas de África y a 2 millas de Inglaterra! Crecí escuchando la radio de onda corta que transmitía música árabe de África y música pop de Inglaterra. Todo eso forma parte de la música que hago hoy en día”.

Ese eclecticismo se reflejaba en la formación inicial de Mártires del Compás que se conjuntó por primera vez alrededor de 1994. Adicionalmente a la voz de Ocaña, el guitarrista Julio Revilla trajo consigo sus arranques de heavy metal para sazonar y Alberto Álvarez intercambió su batería por el cajón flamenco. Por su parte Manuel Soto incorporó la técnica de la guitarra flamenca tradicional, el bajista Jesús Díaz le agregó una sensibilidad pop al sonido de los Mártires, a la vez que el percusionista senegalés Sidi Samb le dio al grupo un toque funky de África occidental y Rocío Vázquez le dio también al grupo una brisa fresca con sus coros.

Juntos, estos músicos combinaron sus disparatadas influencias para lograr el característico sonido “flamenco billy” de los Mártires y ayudaron a la reinvención del flamenco para el siglo XXI. “No creo que hayamos creado un nuevo sonido”, comenta Ocaña, “más bien, una nueva postura dentro del flamenco Tomamos el flamenco auténtico y actualizamos sus letras para la calle de hoy en día. Mis letras están inspiradas en lo que veo a diario, lo que veo en los noticieros o lo que leo en los periódicos. Obviamente también escribo muchas canciones de amor... porque uno no se puede escapar de eso en la vida”.

Esta lírica terrenal y su atrevido espíritu musical le han servido mucho a Mártires del Compás en los últimos diez años. Después de su debut en 1995, el grupo ha lanzado cuatro discos consecutivos en España: Prohibido dá el cante en 1996, Al compás de la llaga dolorida, en 1998, Mordiendo el duende y Empaquetado al vacío ambos del 2000. De estos, sólo Moriendo el duende, fue lanzado en los Estados Unidos. A través de estos años, el grupo también ha sufrido algunos cambios, como la salida de Sidi Samb. Todos estos discos vieron cómo los Mártires abrían nuevos diálogos entre el flamenco y el rock, el flamenco y el blues, el flamenco y la música de Africa Occidental, el flamenco y la música del Caribe latino. A la vez que los Mártires exploraban las conexiones entre el flamenco y estas otras músicas, ellos reflejaban el debate más extenso sobre el papel que debe desempeñar España en el mundo actual.

El más reciente lanzamiento discográfico de Mártires del Compás titulado No Papeles/No Papers, es testigo del regreso del grupo a sus raíces, a la vez que es una exploración más exhaustiva de temas como la globalización y la inmigración. “Se trata de un álbum muy personal para nosotros”, explica Ocaña. “Lo hemos producido nosotros mismos, y trabajamos muchas de las canciones en un pequeño café aquí en mi barrio en Sevilla. Particularmente estábamos interesados en retornar al sonido original de los Mártires, retornar a las raíces de nuestro ‘flamenco billy’”.

Y lo anterior lo logran con mucho estilo con canciones tan inspiradas como “Petebuleria,” que habla sobre la explotada mano de obra extranjera, “Negrapata,” que trata sobre la inmigración africana, y “¡Oh! Galicia calidades”, la cual habla sobre el desastre ecológico causada por un derrame de petróleo en las playas españolas.

“Somos intransigentes tanto en lo político como en lo social”, afirma Ocaña. “No escribo canciones desde alguna perspectiva ideológica ni pertenezco a algún partido político, pero como artista escribo acerca de las cosas que me pegan y no me callaré ni escribiré canciones solamente de temas agradables”. La imigración ilegal, el terrorismo, la globalización, estas cosan también son parte de mi mundo. No creo que sea una contradicción cantar sobre estos temas junto con canciones de amor y de pasión. Todo eso forma parte de nuestra experiencia como seres humanos”. Obviamente las canciones de amor y de pasión continúan siendo elementos característicos del flamenco, y los Mártires siguen cumpliendo lo prometido. “Colores” es una celebración de la sensualidad e “Inoxidable” ofrece un mensaje sobre el permanente poder del amor, mientras que “Serengueti” es una oda juguetona y sensual a la pasión animal. Y sobre todo, los Mártires continuán hablando por el hombre de la calle con canciones como “Estoy tieso” o “Flat Broke”.

“Anteriormente sentíamos que teníamos que explicarnos a través de nuestra música”, afirma Ocaña sobre el continuo encanto de los Mártires. “Ahora nos sentimos muy a gusto y ya no tenemos que demostrarle nada a nadie”.

“Ahora ya sabemos en dónde está la mina de oro”, agrega riéndose. “Lo único que nos falta es cavar”.

MARTIRES DEL COMPAS ESTÁ COMPUESTO POR:

JESÚS DÍAZ (bajo)
ALBERTO ÁLVAREZ (cajón)
CHICO OCAÑA (voz)
ROCíO VÁZQUEZ (coros)
MANUEL SOTO (guitarra flamenca)
JULIO REVILLA (guitarra billy)